Tres ex- directores de Cultura del Ayuntamiento de Mérida: maestros Ramón Ariosto Aké Zaldivar ( 1979-1981), Luis Pérez Sabido (1965-1967) (1973-1975) (1982-1987) y Russell Montañez Coronado (2004-2007, aportan información para el Álbum de Oro de los 50 años de las serenatas yucatecas del parque de Santa Lucia, que se cumplen el 14 de enero de 2015.
domingo, 20 de julio de 2014
lunes, 6 de enero de 2014
Variaciones sobr un teme de Tagore.

The song I came to sing remains unsung to this day. I have spent my days in stringing and in unstringing my instrument. The time has not come true, the words have not been rightly set; only there is the agony of wishing in my heart..... I have not seen his face, nor have I listened to his voice; only I have heard his gentle footsteps from the road before my house..... But the lamp has not been lit and I cannot ask her into my house; I live in the hope of meeting with her; but... this meeting is not yet

LA CANCIÓN QUE VINE A CANTAR
NO HE PODIDO ENTONARLA HASTA HOY.

He desperdiciado el tiempo afinando mi piano
No he puesto en el pentagrama ni tiempo, notas o palabras;
sólo persiste la agonía del deseo en mi corazón;
no he visto su rostro, ni escuchado su voz;
sólo he oído sus suaves pasitos enfrente de mi casa...
Por eso no he encendido la lámpara y no puedo pedirle que entre.
Así, aunque vivo con la esperanza de juntarme con ella
la cita no se ha llevado a cabo.
martes, 31 de diciembre de 2013
la Libertadora del Libertador; “la más bella quiteña”; “la amante inmortal”; “amable loca”, como cariñosamente llamó Bolívar una vez a Manuelita Sáenz o simplemente a Manuela, como ella firmaba sus cartas y sus proclamas a favor de Bolívar. Hay que honrarla porque en aquella época de insondable ignorancia para la mujer en la sociedad colonial, Manuelita leía a Plutarco, escribía bien, bordaba como pocas artesanas. Sus artes las aprendió en un convento donde realizó su educación y fue la más insólita combatiente contra el colonialismo español en nuestro continente. Inteligencia y valentía hacían un haz en su personalidad.
En Quito; el 24 de mayo del 2007 se celebró el aniversario de la Batalla de Pichincha de una manera especial: el desfile anual fue sustituido por un acto conmemorativo en el que el presidente Rafael Correa, por decreto, promovió a Manuelita Sáez al grado honorífico de Generala. La Ministra de Defensa, Lorena Escudero, declaró: “¡A partir de hoy, Manuela Sáenz constituirá un ícono de servicio a la Patria y al prójimo”—Esa noticia recorrió el mundo, y ahora en ocasión de celebrarse la Fiesta Nacional del Ecuador (10 de agosto 1809-2013) el icono que representa la, quizás, más importante mujer en la historia de la independencia Hispanoamericana, Manuelita se hace presente.
Manuelita Sáenz es un personaje sin semejanza alguna en la historia de la Patria Americana; una mujer que en los albores del siglo XIX vestía uniforme de húsar, ostentó los grados hasta Coronel del Ejército Libertador de Simón Bolívar, acompañó al Libertador en campaña por los Andes como un soldado más, y participó en decisiones políticas, aunque su vocación en el Estado fue siempre la de salvaguardar la vida del Presidente-Libertador de la Gran Colombia. Por si fuesen pocos sus méritos, Manuela combatió en la batalla de Ayacucho.
Aunque bastarda –quedó dicho–, de español y quiteña, había sido una mujer rica, pero murió en cruel destierro en Paita, Perú (ordenado por el entonces gobierno de Bogotá) en la más espantosa miseria, igual que muriera el Libertador en Santa Marta, 26 años antes de que pereciera ella al desatarse en Paita una epidemia de difteria. Entonces estaba baldada poco antes la visitó Garibaldi. La memoria de Manuelita la conservan en su historia, de forma muy destacada, el Ecuador, Venezuela y Colombia.

En la convocatoria al Premio Internacional Simón Bolívar, que auspició la UNESCO y el gobierno de Venezuela hace unos años, se relacionan importantes fragmentos de la vida del Libertador y de los personajes más vinculados a él. Aunque no se relacionan todos los méritos de Manuelita, ella aparece en un tema referente a la mujer, el cual dice: “Bolívar no reconoce el valor de la mujer con declaraciones teóricas: él reconoce su valor amándola, pero al amarla no sólo la hace partícipe de su intimidad, sino que le da oportunidad de luchar por la independencia. Tal es el caso, por ejemplo, de la ecuatoriana Manuela Sáenz, quien deja todo por seguir a Bolívar, pero una vez a su lado controla, orienta, supervigila la lucha por la libertad”.
No hay duda que ocurrió así. Sin embargo, cuando conoció a Simón Bolívar, Manuela Sáenz ya ostentaba la Orden de Caballeresa del Sol –el más alto título otorgado por el General San Martín, como reconocimiento a los servicios prestados por Manuelita a la causa de la libertad. El mismo José de San Martín había prendido el Sol de Oro y piedras preciosas en el pecho de Manuela, joven quiteña de poco más de 20 años, cuando el prócer sudamericano llegó a Lima donde vivía Manuelita como la señora del doctor Jaime Thorne, un médico inglés con quien su padre la había desposado –ella era hija natural de un acaudalado español y una mujer quiteña–, a la usanza de la sociedad simuladora de virtudes pudorosas.

No hay duda que ocurrió así. Sin embargo, cuando conoció a Simón Bolívar, Manuela Sáenz ya ostentaba la Orden de Caballeresa del Sol –el más alto título otorgado por el General San Martín, como reconocimiento a los servicios prestados por Manuelita a la causa de la libertad. El mismo José de San Martín había prendido el Sol de Oro y piedras preciosas en el pecho de Manuela, joven quiteña de poco más de 20 años, cuando el prócer sudamericano llegó a Lima donde vivía Manuelita como la señora del doctor Jaime Thorne, un médico inglés con quien su padre la había desposado –ella era hija natural de un acaudalado español y una mujer quiteña–, a la usanza de la sociedad simuladora de virtudes pudorosas.

Pero Manuela, quien amaba todas las formas de la libertad, deshizo en una noche aquel vínculo formal para entregarse en alma y vida al hombre que acababa de conocer: Simón Bolívar.
En Quito, el día de la entrada triunfal del Libertador, ella le lanzó una corona de laurel desde el balcón donde se encontraban las criollas patrióticas; la corona fue a dar al rostro de Bolívar, quien un tanto airado volvió la vista a los balcones y descubrió a Manuelita. Dicen que él dijo después que ojala todos sus soldados tuvieran la misma puntería que aquella mujer. Esa misma noche la identificó en el baile de la victoria. Desde entonces se amaron: “Hasta padecer el dolor de la soledad, de las ingratitudes y de la persecución, sobre todo después de la muerte de Bolívar”, ha escrito uno de los más documentados biógrafos de Manuela Sáenz, el ecuatoriano Alfonso Rumazo González, autor de la obra “Manuela, La Libertadora del Libertador”.

Manuela Sáenz había salvado a Bolívar de perecer en varios atentados. Quizá cuando el Libertador de América estuvo más cerca de la muerte a manos de sus enemigos políticos fue la noche del 25 de septiembre de 1828, conocida como “la noche trágica”. Habría sido asesinado de no haberlo despertado Manuelita, de un profundo sueño, cuando los finos oídos de la quiteña escucharon los ladridos de los perros del Libertador y un ruido extraño en la casa. Simón Bolívar se levantó sorprendido al llamado insistente de Manuelita, tomó su sable y su pistola y fue a abrir la puerta para hacerle frente al peligro, pero ella lo hizo saltar por la ventana y sólo abrió la puerta cuando comprobó que se había alejado de la residencia. Los complotados la humillaron y maltrataron, pero no le importó, Bolívar se había salvado. Cuando él regresó a la quinta, le dijo a Manuela, delante de sus ayudantes: “¡Tú eres la Libertadora del Libertador!”. Ningún título más alto que ése.

Dos años más tarde, el 8 de mayo de 1830, se habrían de despedir para siempre, sin saberlo. Él abandonaba Bogotá, pensando en una última oportunidad para salvar su obra, pero muy abatido por la enfermedad que lo consumía y los juicios nefastos contra su persona. La Gran Colombia se despedazaba. Ella seguiría al cuidado de los documentos confidenciales del Libertados y sobre todo vigilante de sus adversarios. Pensaban reencontrarse, quizá en Quito que tanto les agradaba a los dos. Pero siete meses después el Libertador había muerto.
Comenzaba el calvario de la bella quiteña, Manuela Sáenz, hasta su muerte en Paita.
La historia de esta extraordinaria mujer que Guayasamín plasmó en un mural, colocándola entre los grandes del Ecuador ha sido exaltada con justeza, pero también a lo largo de más de un siglo negada o reducida en su rango histórico, cuando no vilipendiada. De Manuela Sáenz se han escrito numerosas páginas destacándose las de sus biógrafos Rumazo y Víctor Von Hagen.
La mejor respuesta a todas las ignominias podrían ser las propias palabras escritas por la quiteña Manuela Sáenz:
“Yo amé al Libertador; muerto lo venero. Pueden disponer alevosamente de mi existencia, menos hacerme retroceder una línea en el respeto, amistad y gratitud al general Bolívar”.
“Yo amé al Libertador; muerto lo venero. Pueden disponer alevosamente de mi existencia, menos hacerme retroceder una línea en el respeto, amistad y gratitud al general Bolívar”.
(…) ¡Oh sol, oh padre! Y a veces, /el mar se quedaba ensimismado porque Manuela, vistiendo con /gran gala/ su uniforme de Coronel de Ayacucho congregaba / con suave autoridad a los niños indios, negros y mulatos de / Paita/ y acompañada a la quena por un ciego cantaba en voz de plata / un grave himno, el que escribiera un viejo amigo suyo,(1) / un hombre como ella infortunado, golpeado, despreciado, /quien sin embargo /sacaba de su pecho y retumbaba más que Píndaro un discurso / para cantar las Armas y las Letras de los siglos dichosos” (Poema de Gastón Baquero a Manuelita Sáenz)
(1) Simón Rodríguez, maestro de Bolivar.
Y la contundente respuesta de Manuelita...¡Hela aquí!:
Hamachuco, a 16 de junio de 1824
A SU EXCELENCIA
EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR
Mi querido Simón:
Mi amado:
Las condiciones adversas que se presenten en el camino de la campaña que usted piensa realizar, no intimidan mi condición de mujer. Por el contrario, yo las reto.
¿QUÉ PIENSA USTED DE MÍ?
Usted siempre me ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de sus oficiales, ¿o no?
De corazón le digo: No tendrá usted más fiel compañera que yo y no saldá de mis labios queja alguna que lo haga arrepentirse de la decisión de aceptarme.
¿Me lleva usted?
Pues allá voy.
Que no es condición temeraria ésta sino de valor y de amor por la independencia.
(No se sienta usted celoso).
Suya siempre.
Hamachuco, a 16 de junio de 1824
A SU EXCELENCIA
EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR
Mi querido Simón:
Mi amado:
Las condiciones adversas que se presenten en el camino de la campaña que usted piensa realizar, no intimidan mi condición de mujer. Por el contrario, yo las reto.
¿QUÉ PIENSA USTED DE MÍ?
Usted siempre me ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de sus oficiales, ¿o no?
De corazón le digo: No tendrá usted más fiel compañera que yo y no saldá de mis labios queja alguna que lo haga arrepentirse de la decisión de aceptarme.
¿Me lleva usted?
Pues allá voy.
Que no es condición temeraria ésta sino de valor y de amor por la independencia.
(No se sienta usted celoso).
Suya siempre.
A la amante idolatrada:
Simón Bolívar a Manuela Saenz:
Mi adorada:
Tú me hablas del orgullo que sientes de tU participación en esta campaña. Pues bien mi amiga: ¡Reciba usted mi felicitación y al mismo tiempo mi encargo! ¡Vamos! El padecimiento, la angustia, la impotencia numérica y la ausencia de pertrechos hacen del hombre más valeroso un títere de la guerra.
Un suceso que alienta es el hallarse en cualquier recodo una columna rezagada de godos y quitarles los fusiles. ¡Tú quieres probarlo! Hay que estar dispuesto al mal tiempo, a caminos tortuosos a caballo sin darse tregua. Tu refinamiento me dice que mereces alojamiento digno y en el campo no hay ninguno. No isuado tu decisión y tu audacia pero en las marchas no hay lugar a regresarse. Por lo pronto, no tengo más idea que tildarás de escabrosa: PASAR AL EJÉRCITO POR LA VÍA DE HUARAZ, OLLEROS, CHOVEÍN, AGUAMINAS al sur de HUASCARÁN.
Crees que estoy loco? Esos nevados sirven para templar el ánimo de los patiotas que engrosan nuestras filas. ¿A que no te apuntas? Nos espera una llanura que la Providencia nos dispone para el triunfo. ¡Junín! Qué tal?
A la amante idolatrada,
TUYO, BOLÍVAR.
Simón Bolívar a Manuela Saenz:
Mi adorada:
Tú me hablas del orgullo que sientes de tU participación en esta campaña. Pues bien mi amiga: ¡Reciba usted mi felicitación y al mismo tiempo mi encargo! ¡Vamos! El padecimiento, la angustia, la impotencia numérica y la ausencia de pertrechos hacen del hombre más valeroso un títere de la guerra.
Un suceso que alienta es el hallarse en cualquier recodo una columna rezagada de godos y quitarles los fusiles. ¡Tú quieres probarlo! Hay que estar dispuesto al mal tiempo, a caminos tortuosos a caballo sin darse tregua. Tu refinamiento me dice que mereces alojamiento digno y en el campo no hay ninguno. No isuado tu decisión y tu audacia pero en las marchas no hay lugar a regresarse. Por lo pronto, no tengo más idea que tildarás de escabrosa: PASAR AL EJÉRCITO POR LA VÍA DE HUARAZ, OLLEROS, CHOVEÍN, AGUAMINAS al sur de HUASCARÁN.
Crees que estoy loco? Esos nevados sirven para templar el ánimo de los patiotas que engrosan nuestras filas. ¿A que no te apuntas? Nos espera una llanura que la Providencia nos dispone para el triunfo. ¡Junín! Qué tal?
A la amante idolatrada,
TUYO, BOLÍVAR.
Mi Simón:
En mi soledad y desesperación gimo
por la ausencia de usted ¡no ve
que es agonía! Deme un poquito
de su amor a su amor que lo venera.
No se haga usted a ruegos que usted
no es de esa calaña. Yo oigo dentro
de mí misma la voz de usted;
¿por qué se niega usted a verme?
No es suficiente lo que le digo,
o me cree usted loca...¡Sí lo estoy,
y perdida! Por su culpa de usted,
¿cómo no estarlo? Téngame compasión, ¿si?
No se olvide de mí.
Sabe que yo soy solo suya.
¿Quiere que vaya? ¿Viene usted?
MANUELA
SÁENZ, LA LiBERTADORA
En mi soledad y desesperación gimo
por la ausencia de usted ¡no ve
que es agonía! Deme un poquito
de su amor a su amor que lo venera.
No se haga usted a ruegos que usted
no es de esa calaña. Yo oigo dentro
de mí misma la voz de usted;
¿por qué se niega usted a verme?
No es suficiente lo que le digo,
o me cree usted loca...¡Sí lo estoy,
y perdida! Por su culpa de usted,
¿cómo no estarlo? Téngame compasión, ¿si?
No se olvide de mí.
Sabe que yo soy solo suya.
¿Quiere que vaya? ¿Viene usted?
MANUELA
SÁENZ, LA LiBERTADORA
Para las Manuelas que han tenido como amante a un Simón aunque se apellide Bolívar:
y aunque hayan mandado a "Bolívar" a su Si món...Dieu!.
Muy señora mía:
Mi genial COMPAÑERA, Generala y Comandante:
mi Virgen del Carmen, amor mío.
Amor secreto, oculto ,ignorado, escondido:
puerta secreta cuya llave guardo celosamente.
Mujer Callada, silenciosa, reservada
proyecto secretamente, cuidadosamente mantenido reservado y oculto:
sigilosamente, misteriosamente, maravillosa cosa que no se puede comprender:
Usted Manuela, con Conocimientos que posee exclusivamente de todo:
Usted que conoce el secreto de la piedra filosofal…
Amor intenso y despiadado. Sólo por la gracia de encontrarnos
Daría hasta la última gota de mi sangre y mi último aliento,
Para entregarme sólo a usted con mi último amor entero, íntegro;
Para saciarnos y amarnos en mil besos, suyos y míos, sin horarios,
Sin que importe el día y la noche y dónde nos encontremos;
Sin pasado y sin futuro, porque usted mi Señora
Es el Presente mío, cada día y cada minuto
Y porque estoy enamorado, sintiendo en todo mi cuerpo
El alivio de sus caricias tenues, frágiles y efímeras.
Guárdeme la primavera de sus senos
Y el envolvente terciopelo negro de su triángulo de Venus
Que es mío, solo mío.
y aunque hayan mandado a "Bolívar" a su Si món...Dieu!.
Muy señora mía:
Mi genial COMPAÑERA, Generala y Comandante:
mi Virgen del Carmen, amor mío.
Amor secreto, oculto ,ignorado, escondido:
puerta secreta cuya llave guardo celosamente.
Mujer Callada, silenciosa, reservada
proyecto secretamente, cuidadosamente mantenido reservado y oculto:
sigilosamente, misteriosamente, maravillosa cosa que no se puede comprender:
Usted Manuela, con Conocimientos que posee exclusivamente de todo:
Usted que conoce el secreto de la piedra filosofal…
Amor intenso y despiadado. Sólo por la gracia de encontrarnos
Daría hasta la última gota de mi sangre y mi último aliento,
Para entregarme sólo a usted con mi último amor entero, íntegro;
Para saciarnos y amarnos en mil besos, suyos y míos, sin horarios,
Sin que importe el día y la noche y dónde nos encontremos;
Sin pasado y sin futuro, porque usted mi Señora
Es el Presente mío, cada día y cada minuto
Y porque estoy enamorado, sintiendo en todo mi cuerpo
El alivio de sus caricias tenues, frágiles y efímeras.
Guárdeme la primavera de sus senos
Y el envolvente terciopelo negro de su triángulo de Venus
Que es mío, solo mío.
EL LIBERTADOR DE AMÉRICA Y LA LIBERRTADORA
Manuela mía:
Mi más profunda pasión y mi total fidelidad
serán la muestra de la entrega a la mujer única
que adoro con todo mi corazón.
Yo no deseo más que estar en tus brazos.
El anhelo de mis pensamientos
se ilumina con tu hermosura
que traspasa los horizontes para venir a mi encuentro.
Tal suceso hace que mi corazón se incline
a tomar una decisión muy firme:
No me separaré más de mi Manuela.
El amor de mi vida,
Bolívar.
Mi más profunda pasión y mi total fidelidad
serán la muestra de la entrega a la mujer única
que adoro con todo mi corazón.
Yo no deseo más que estar en tus brazos.
El anhelo de mis pensamientos
se ilumina con tu hermosura
que traspasa los horizontes para venir a mi encuentro.
Tal suceso hace que mi corazón se incline
a tomar una decisión muy firme:
No me separaré más de mi Manuela.
El amor de mi vida,
Bolívar.
Mi Simón:
En mi soledad y desesperación gimo
por la ausencia de usted ¡no ve
que es agonía! Deme un poquito
de su amor a su amor que lo venera.
No se haga usted a ruegos que usted
no es de esa calaña. Yo oigo dentro
de mí misma la voz de usted;
¿por qué se niega usted a verme?
No es suficiente lo que le digo,
o me cree usted loca...¡Sí lo estoy,
y perdida! Por su culpa de usted,
¿cómo no estarlo? Téngame compasión, ¿si?
No se olvide de mí.
Sabe que yo soy solo suya.
¿Quiere que vaya? ¿Viene usted?
MANUELA
SÁENZ, LA LiBERTADORA
En mi soledad y desesperación gimo
por la ausencia de usted ¡no ve
que es agonía! Deme un poquito
de su amor a su amor que lo venera.
No se haga usted a ruegos que usted
no es de esa calaña. Yo oigo dentro
de mí misma la voz de usted;
¿por qué se niega usted a verme?
No es suficiente lo que le digo,
o me cree usted loca...¡Sí lo estoy,
y perdida! Por su culpa de usted,
¿cómo no estarlo? Téngame compasión, ¿si?
No se olvide de mí.
Sabe que yo soy solo suya.
¿Quiere que vaya? ¿Viene usted?
MANUELA
SÁENZ, LA LiBERTADORA

Para las Manuelas que han tenido como amante a un Simón aunque se apellide Bolívar:
y aunque hayan mandado a "Bolívar" a su Si món...Dieu!.
Muy señora mía:
Mi genial COMPAÑERA, Generala y Comandante:
mi Virgen del Carmen, amor mío.
Amor secreto, oculto ,ignorado, escondido:
puerta secreta cuya llave guardo celosamente.
Mujer Callada, silenciosa, reservada
proyecto secretamente, cuidadosamente mantenido reservado y oculto:
sigilosamente, misteriosamente, maravillosa cosa que no se puede comprender:
Usted Manuela, con Conocimientos que posee exclusivamente de todo:
Usted que conoce el secreto de la piedra filosofal…
Amor intenso y despiadado. Sólo por la gracia de encontrarnos
Daría hasta la última gota de mi sangre y mi último aliento,
Para entregarme sólo a usted con mi último amor entero, íntegro;
Para saciarnos y amarnos en mil besos, suyos y míos, sin horarios,
Sin que importe el día y la noche y dónde nos encontremos;
Sin pasado y sin futuro, porque usted mi Señora
Es el Presente mío, cada día y cada minuto
Y porque estoy enamorado, sintiendo en todo mi cuerpo
El alivio de sus caricias tenues, frágiles y efímeras.
Guárdeme la primavera de sus senos
Y el envolvente terciopelo negro de su triángulo de Venus
Que es mío, solo mío.
y aunque hayan mandado a "Bolívar" a su Si món...Dieu!.
Muy señora mía:
Mi genial COMPAÑERA, Generala y Comandante:
mi Virgen del Carmen, amor mío.
Amor secreto, oculto ,ignorado, escondido:
puerta secreta cuya llave guardo celosamente.
Mujer Callada, silenciosa, reservada
proyecto secretamente, cuidadosamente mantenido reservado y oculto:
sigilosamente, misteriosamente, maravillosa cosa que no se puede comprender:
Usted Manuela, con Conocimientos que posee exclusivamente de todo:
Usted que conoce el secreto de la piedra filosofal…
Amor intenso y despiadado. Sólo por la gracia de encontrarnos
Daría hasta la última gota de mi sangre y mi último aliento,
Para entregarme sólo a usted con mi último amor entero, íntegro;
Para saciarnos y amarnos en mil besos, suyos y míos, sin horarios,
Sin que importe el día y la noche y dónde nos encontremos;
Sin pasado y sin futuro, porque usted mi Señora
Es el Presente mío, cada día y cada minuto
Y porque estoy enamorado, sintiendo en todo mi cuerpo
El alivio de sus caricias tenues, frágiles y efímeras.
Guárdeme la primavera de sus senos
Y el envolvente terciopelo negro de su triángulo de Venus
Que es mío, solo mío.
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