lunes, 23 de diciembre de 2013

VINE COMO LA LLUVIA y me voy de este mundo como va el viento vano


Yo he sembrado semilla de aquel saber arcano,
y la ayudó a crecer la labor de mi mano:
y ésta fue mi cosecha: -«yo vine como el agua,
y me voy de este mundo como va el viento vano».

Llegado a este Universo el porqué ignorando
y el de dónde, como agua que, quiera o no quiera, corre,
salgo de él como el viento que el desierto cruzando,
sin saber hacia donde, quiera o no sigue andando.

¿Y qué, y así me traen desde un donde cualquiera
y desde aquí hacia allá, sin pulsar mi albedrío?
¡Si el cielo, al menos, darnos siempre el vino quisiera,
que ahogue este recuerdo que la mente lacera!

*

Me pregunto qué poseo verdaderamente.
Me pregunto qué subsistirá de mí después de mi muerte.
Nuestra vida es breve como un incendio. Llamas que se
olvidan,
cenizas que el viento dispersa: un hombre ha vivido......

¡¡¡Y SE HA IDO!!!

¿Qué se habrá hecho de todos mis amigos?
¿La Muerte los ha pisoteado?
¿Dónde están todos mis amigos, qué es de ellos?
Oigo aún sus cantos en la taberna. ¿Están muertos
o están ebrios de haber vivido?

*






Más allá de la Tierra, más allá del infinito,
intentaba ver el Cielo y el Infierno,
Y una voz solemne me dijo:
«El Cielo y el Infierno están en ti»

*

Cuando yo ya no esté, no habrá más rosas, cipreses,
labios rojos
ni vino perfumado. No habrá más albas ni crepúsculos,
alegrías ni penas.
El universo no existirá,
pues su realidad depende de nuestro pensamiento.

*
 (8 fotos)

ES CREPÚSCULO: LAS LÁMPARAS SE ENCIENDEN Y LAS ESPERANZAS SE APAGAN...



Lámparas que se apagan,
esperanzas que se encienden.
Aurora. Lámparas que se encienden,
esperanzas que se apagan. Noche.

*
Admitamos que hayas resuelto el enigma de la creación. ¿Cuál es tu destino?
Admitamos que hayas podido despojar a la Verdad de todos sus ropajes. ¿Cuál es tu destino?
Admitamos que hayas vivido cien años feliz
y que vivas cien años más. ¿Cuál es tu destino?

*
Entiende esto: un día tu alma caerá de tu cuerpo
y serás empujado detrás del velo que flota entre el universo y lo desconocido.
En la espera: ¡ sé feliz !
No sabes de dónde vienes. No sabes a dónde vas.






domingo, 22 de diciembre de 2013

SÒLO ME INTERESA EL VINO Y TÚ







Nada me interesa ya: levántate y dame vino. Esta noche, tu boca es
la más bella flor del universo. ¡Vino! ¡Vino rosado como tus mejillas!
Y que mis remordimientos sean tan leves como tus rizos. 

¿Piensas en tus antepasados. Son polvo con el polvo confundido.
¿Hablas de sus méritos. Mírame sonreír. Toma este ánfora y
bebamos, escuchando, sin inquietudes, el vasto silencio del 
universo. 


 No me interesa saber dónde podría comprar el manto de la astucia o 
de la mentira, mas ando siempre en busca de buen vino. Ha nevado
en mis cabellos, y aprovecho la ocasión de ser feliz hoy porque 
mañana me faltarán las fuerzas. 


Bebo vino como las raíces del saúz la clara linfa del torrente. 

"No hay más Dios que Alá - dices - sólo Él lo sabe todo". 
Entonces, al crearme, no ignoraba que tendría que beber. Si no lo hiciera así, fallaría la sabiduría de Alá. 
Escondo mi tristeza, como los pájaros heridos que se ocultan para
morir.

 ¡Vino! Escuchad mis bromas. ¡Vino, música, y tu indiferencia
para mi tristeza, amada mía!

¡Qué mezquino el corazón que no sabe amar! Si no estás enamorado, 
¿cómo puedes gozar con la deslumbrante luz del sol o la suave
claridad de la luna. 

jueves, 29 de marzo de 2012


http://youtu.be/o8mltna0Gvw

EL MAR POR TANTAS HORAS HA MECIDO
SUEÑOS Y ENSUEÑOS DE MI VIDA ERRANTE,
Y AÚN ESPERO CORTAR CON MIS VIGOROSOS BRAZOS
LAS OLAS, SUS ESPUMAS, SU VIBRANTE SENO
DE NOCHE CLARA Y DE DÍA AZUL, Y SU BRAVURA
SERÁ PARA MÍ DÓCIL PIÉLAGO DE OLVIDO
PARA SEGUIR SIENDO MARINERO DE INSOMNIOS PERSEGUIDO
CUAL MASCARÓN EN LA PROA DE LA NAO PIRÁTICA
IRÉ ADELANTE, ESCLAVO DE TUS OJOS GRANDES Y TUS PEQUEÑOS SENOS,
OH! SIRENA MORENA ME DEJARÁS LA SAL DE TU ROJA PULPA EN MIS LABIOS ABIERTOS, SIEMPRE SEDIENTOS
Y EL CANTO DE TUS ONDULANTES Y CURVAS CADERAS RÍTMICAS
ESCUCHARÉ EMBELESADO ACURRUCADO EN EL EL CARACOL SONORO
QUE AÑORO. LLORO, ORO E IMPLORO QUE TRAIGAS
HASTA MI ISLA FANTÁSTICA Y ESPLÉNDIDA.






martes, 12 de mayo de 2009

PLÁCIDA LAGUNA NEGRA
















¡UNA MADRE!


Con amor a la Madre de Todas las Cogedoras

Con amor a la Madre de Todas las Cogedoras

Plácida laguna negra que yaces abiertos los muslos torneasolados, escalor-friantes y duros y tersos y suaves, mientras las olas van y vienen y van en oleadas de suspiros y quejidos.

Cerrados los rasgados ojos mientras la gran vulva rasga, ultraja y penetra inmisericorde a esta living rolling stone, great living rock,
esta piedra viva y movediza, este obelisco granítico que agarras y

¡Fuck !, rock and roll, sacudía salvajemente tu gran cool-very cool-culo ondeante y redondísimo
con un ritmo que ni los Beatles y las cataratas rugientes
de tus agridulces jugos de la matriz,
¡Oh ! madre de todas las cogedoras.

Me estremecía con el estruendo de tus “¡oh más, mételo más !”
y te lo hundía hasta el naufragio de tu hirviente, palpitante carne.
En medio de la arena de Chichulub, entre conchas nacaradas
como esas doradas que lamía y besaba en embeleso, mientras la vida se me iba en absurdas idas y venidas,
paradas continuas
y prendido a esas chíchísimas cachondísimas con mucho cuidado.

Lentamente, descendía al infierno de tu desleal panocha
que me mordía con agrestes y triturantes afiladísimos dientes negros de la papayota insaciable, irascible, absorbente, ¡vente !, ya, ay, uy, más, zás, zás, zás...


Mientras la ululante lengua paralizaba innumerablenuevamente tu ¡clic-clic !clít-oris, iridiscentes arco iris risueño de mis sueños.

Pero hoy, veinte cabrones años después,
Ya he perdido toda esperanza, amor mío,
de que me seas fiel. Mi boca es hiel.

Más aún: siento machísimo que me hayas arrebatado
los placeres sexuales y te pongas retadora, enfrentándote ceñuda
a mis vanas pretensiones de que cumplas con el débito conyugal. ¿Cómo, carajos, si estás adulterada y ¿satisfecha?

Dices a tus pichurrientos amantes que hace tres años este viejillo no te lo mete.

¡No chingues! Me exhibes como un pendejo impotente o rechazado por repugnante lascivo anciano decrépito!

Es comprensible, calumniadora, difamadora:
A mi abstinencia supuesta echas la culpa de tus devaneos delirantes y tus gigangrescas ganas de coger.

Has encontrado otro pene de un pendejo peor para que te penetre con ritmo juvenil y cadencia sicalíptica, con sabor a salsa.

Pero, descuida chata. Verás que mi verga y la de todos los bergantines de una flota inmensa de ladridos de un horizonte de perros no podrán acallar tu demente lujuria :

Aleluya, aleluya, que cada quien agarre la tuya—el par de esas aguadas nalgas tuyas-- y que es el espléndido monumental nalgatorio de tu trasero que arrasa y abrasa a esos nacos mecos.


Entretanto, en mi soledad, hoy que te has ido acompañada de tus mugrosos gorilas,
triste suena el cool jaz,
Mientras en algún tugurio mueves en rotundos círculos tu culo y te deshaces en lujuriosos gritos y ayes y “¡Oh es delicioso y dame y métemelo más y más”
Y, acordándome, ¡alláaa voy, me vengo, cogiéndote hasta la ignominia...


Piérdete, desaparece de mi vida,
adelgázate hasta que llegues otra vez al hospital
sin glóbulos rojos porque para conquistarlos dejaste de comer y le diste al chupe, al chupeteo y al meneo: ¡zas !¡zás! ¡zás!
y al cigarro y a la hierba y a las drogas que detesto.


Mentirosa: no te atreves a decirles que te cogía por la mañana y por la noche, hasta que exhausta me pedías que detuviera el impetuoso acoso.

Falsa: no es cierto que para mantenerlo enhiesto requiriera viagra, testosterona o Proscar…Malhechora malediciente, maleficiente.


Me bastaba, hasta hace unos días, como desde hace veinte años, tal como sería siempre, con mamarte las tetas maltrechas por amamantar a nuestro Benjamín.

No me decepcionaba que las tuvieras caídas, que tus carnes estuvieran adiposas, hueras, flojas y que aparecieran por doquier las terribles huellas de la edad estival, que la firmeza de los músculos y de tu culo quedaran lejos, en el ocaso, acaso.

Envidiabas, pues, que mi verga se mantuviera muy en alto, enhiesta y retadora.

Por eso estoy encabronado. Es el colmo que la despechada y loca mujer de tu amante viniera hoy a contarme que engatusaste al palurdo paludo con mentirijillas despreciables: que hacía tres años que no cohabitabas con tu marido…¡Pobrecita, hambrienta de falos!

Lo que menos me importa es tu traición, tu infidelidad perversa: ya estaba acostumbrado. Así naciste, así creciste: tu raza no conoce la lealtad. Es un clan primitivo que no sabe con qué se come el respeto ni puede masticar la fe: la perdiste y ya no puedes perder más. Tienes un ojo puesto en la muerte y el otro en el pito infernal de ese pelafustán funesto.

Sí lo se, no lo niegas, desfachatada: lo riegas en tus delirios de ensoñaciones eróticas a plena luz del día: eres cínica y lo proclamas a los cuatro vientos:

te lo cogiste y lo gozaste marinera maniática de las vergas de los bergantines pletóricos de adolescentes y dolientes putañeros.


Y yo aquí, desgraciada adúltera, rechazo el recuerdo del aciago momento en que caí de rodillas para mordisquear tus vibrantes nalgas y abrazarme desesperado al selvático triángulo más negro que mi suerte bajo el diluvio de los sones y de la terrible música norteña.


Y aleluyarte hasta no se cuando, hasta que te quedes por fin dormida, abrumada por tantas venidas bienvenidas
y los orgasmos y las espermatizadas sábanas revueltas en medio de la bruma de la madrugada fría.

Se va mi ensoñación erótica y te maldigo:
Una vez más, estúpida, te dejarán como muerta
Y caerás en la desesperación y el histérico llanto,
después de la devolución a la realidad con cruda, gimiente y ya no mientes, otoñal puta tonta;
ruedan tus lágrimas, consciente de que se te ha ido hasta la vida en tu lujuria plural y deliberadamente suicida, en pos del sida,


Ay, uyuyuy !, querida y adorable creatura, vida mía...
y te predispones para otro suicidio, atentando así contra mi vida.

Entonces vienes a mi memoria como Pichona con la sentencia de que la felicidad consiste, las más de las veces, en saberse engañar.

No te desengañes pronto: dale vuelo a la hilacha y si quieres ser feliz, como me dices,
No analices muchacha vieja y fea, no analices.

Así, pinche Pelancha, aprende que pronunciarás la palabra FELICIDAD
Con terror,
pues apenas si pudiste sobrellevar la prosperidad en medio de las envidiosas flacuchas de mierda Biagra que dan viagra a sus mamones amantes y maridos y que ni así les entran a las desdentadas: te odian y por eso, porque tú si estás buenota y dabas las nalgas al Maestro, con cariño, te apartaron de tu hogar, de tus hijos y de tu académico marido. ¡Qué se las des, ahorita, a los famélicos perros!

No obstante, extraviada,
Al largarte, has elevado la mirada con soberbia.
Sabe que la mujer fiel es humilde, tan sencilla como la dichosa Rocío.
La desleal es canallescamente alzada.

Te perdiste no en un bosque sino en los serpenteantes senderos polvosos de la lujuria y los pecados, en medio de la Semana Santa, mientras comías pescado.

Te intoxicaste, ahita en el carnal hartazgo. Estás poluta: manchada, llena de moretones y de granaos. Das asco.

Los caminos de la lealtad son siempre rectos.
Para ti, traidora, que me acompañaste a regañadientes en medio de la multitud de adversidades, muchas por ti creadas,
fue muy difícil guardar la fidelidad a la palabra dada frente al Altísimo.

Cobarde: ser leal es la mayor valentía. Te rajaste y abandonaste al marido y a tu primogénito : no nos separó la muerte sino tu malhadada suerte. En mujeres pasionales, como tú, la lealtad es cosa extraña. Parece patraña.

Raro: desde que me pediste el matrimonio, duraste quieta y cumplidora, apenas media docena de años. Espero que los olvides, que los sepulte tu negra conciencia, y te los meta por el culo, para tu precario bien.

Tus hijos, en cambio, recordarán siempre esos seis felices aniversarios, como los dorados días de la tranquilidad.

Y al final, todo te lo he perdonado: olvidé tus pasadas e innumerables infidelidades inmundas.

Mas ahora, que tuviste el atrevimiento inconsciente de llevarte la joya de la corona, a mi queridísimo Benjamin Franklin Thomas Lívingston, te manifiesto mi repudio.

Te repudio Mujer.

A ti te olvido pero rescataré a mi precioso tesoro del averno y de tus diabólicos designios:

Iré como el Caballero de la Triste Figura a salvarlo para que cumpla su destino: llegará a ser verdaderamente todo un Hombre de Bien.

¡No te atrevas a lastimar su candidez y su precoz talento encantador!

¡Apiádate de Tom que no merece tener una niñez tan infeliz como la tuya! ¡Basta de salvajismo! No permitas que testimonie con azoro cómo la piara, los puercos lujuriosos se revuelcan en el lodazal con su Puta Madre!

Permite que siga venerándote.

jueves, 19 de marzo de 2009

OJO DE LA MUJER. NO ME ARREPIENTO DE NADA





Me liberaron con Freud, Willheim Reich y Tríptico Erótico.
Soy libérrima y feliz, alegre y optimista, entusiasta y orgiástica.

Pero, a veces, lo confieso, dudo, retrocedo, cedo:
sin embargo, me mueven. me conmueven
sus miradas desde el fondo hondo de sus espejos
los ojos vitriólicos,telescópicos y acusadores
conque me fusilan levantando el dedo delator, denunciante, difamador, inculpador, fiscal, acusón, chivato, soplón y traidor:
y quisiera ganarme su aceptación, casi su perdón.

Aspiro a ser la niña buena, la mujer decente,
la princesita encantada
irreprochable con su maridito,
todo a la burguesa, con todo y su viaje dominical por hamburguesas,
una esclava imperial, sujeta al macho
y ser capaz de sacarme un diez en conducta
comportándome a la altura de la parentela: padres, hijos, amigos..

En esta contradicción hegemónica, decimonónica,
he perdido numerosas batallas morales y mortales
en guerra inútil de ellas contra mí.





Y así, con el alma adolorida me despeino, rompo en cachitos espejos y modelos sociales
transgrediendo las ancestrales programaciones occidentales.

¿Y cómo explicarles a estas señoronas
que el día en que te vi cerquita de mi casa
sentí en mi núcleo existencial un escalofrío vertebral;
por mi sangre corrió vertiginosa la identificación de genes y gentes:
tú eres mi Heminway, cubano, de abuela y padre cubano,
de mis mismos apellidos Peña y Barrera
y por eso el amor sin barreras corrió entre la piedra viva y este peñasco
de músculos, muslos contorneados y exuberantes formas,
que sin penas, mis genes peñas me impulsaron a besarte,
mientras te sonrojabas y experimentabas el gozo de mis gruesos labios
que se entreabrían para suplicarte que me llevaras contigo al cuarto de tu hotel.
Y ocurrió el milagro de que "tu mujer costarricense" me llevara hasta tu alcoba.




Y en la noche estábamos oyendo al viejo trovador
en el bar céntrico donde acostumbraba el viejo "del viejo y el mar"
tomar sus mojitos con lima, hierbabuena y el verdadero ron;

¿cómo explicarles que teníamos esa cita con nuestro destino?
¿Qué saben de tu abuelo, el médico que trabajó con Finley para bien de la humanidad?
¿Qué saben del MacVaught que dio configuración científica a esa planta maravillosa
que se da en tu tierra maternal, la chaya, que no termino aún de estudiar?
¿Y qué saben de tu nieta encantadora que cautiva en Yucatán,
de padre cubano y de la misma gracia y espontaneidad de tu abuela habanera?




¡QUE VIVA ELENA PEÑA BARRERA DE VAUGHT!

No me importa que no quepa en su arquetipo, en su ridículo molde
de sus sueños gringoides y de permanecer como pilares de la familia
porque mando al carajo su indomable afán imperial y me atrevo a ser
loca, falible, científica, tierna, vulnerable y seria
capaz de enamorarme de mi viejito y de hacerle el amor de pie, como quería Heminway,
alegre y triste porque te ibas al día siguiente
para seguir tu lucha por causas justas y tu entrega a la litenatura:

porque me convenciste, antes de conocerte,
que de adulta debía atreverme a vivir mis fantasías,
a no vedarme niñez y placer y a gozar el cuerpo que todos tus ancestros te dotaron.

No culpo a nadie. Más bien les agradezco a nuestros padres los dones que nos heredaron.
NO ME ARREPIENTO DE NADA. Y si fuese la Piaff o Paul Anka, da lo mismo,
porque coincidimos en creer que nuestro way, es Hemingway, y todos los demás son bueyes.



Ahora, Lívingston. quiero revelarte, sin rebelarme,
que me he hundido en pozos más profundos que tus cenotes
y en las mañanas, no más abro los ojos y siento ganas de llorar,
y las lágrimas son unísonamente de felicidad y de pesar.

Porque estoy buscando realizarme como doctora de cuerpos como el tuyo
que se están yendo todos los días de su perfección al finiquito.

Y entonces veo a esas mujeres que me persiguen
con sus ojos de "ya ves, te lo dije", espantadas y dizque adoloridas,
porque me has dejado en el abandono.
-- No eres, cabrón, tú el "abandonado".

Yo soy la que has dejado tirada en tu tierra
y entonces me culpo de no haber sido niña buena,prudente.

Me circundan y danzan y elevan a coro sus canciones infantiles
a la víbora de la mar y sus pilares de oro y plata,
me encierran en cautiverio y esta mujer hecha y derecha,
esta hembra plena, buenota, ardiente,
de pechos erectos y anchas caderas y plano Monte de Venus,
bajo el hirsuto y negrísimo triángulo que te hizo como flecha
dirigirte a mi voraz, agridulce sexo sin seso, la atleta,

Yo, Lívingston, quien profesa ser la médica, la ecuánime analista,
de tus enfermedades incipientes y dolores, ¡por mi madre lo juro!,

Me desplomo, balbuceo, protesto en contra de tus iniquidades y desvaríos,
y mil veces me pregunto para qué diablos me trajiste a tu lado si no puedes permanecer
un par de horas, siquiera, junto a mí.

Y entonces, ya en el paroxismo, desesperada y desesperanzada grito:
¡Aunque no les cuadre soy la mujer de este viejito lindo, libidinoso Lívingston
y soy la mujer caliente que me encanta ser...

¡Chinguen a su madre! y ¡Déjenos en paz!
Porque como dice José Alfredo, si nos dejan,
buscaremos la felicidad y si la encuentro, cabronas,
dejarán de verme con el ojote ojete de la mujer.

¡Soy mujer.., y a mucho orgullo, CUBANA!